A 195 años de la matanza de Salsipuedes

URUGUAY, UN ESTADO CONSTRUIDO SOBRE UN GENOCIDIO
Por Victoria Camboni y Alejandro Diaz
La humanidad está al borde del colapso. O se puede decir que ya está colapsando, algo que lamentablemente se ajusta mejor a la realidad. La violencia utilizada en los discursos y decisiones políticas cotidianas de las más reconocidas autoridades del planeta supera todo thriller de ciencia ficción. Las amenazas de extinguir civilizaciones milenarias son explícitas, a plena luz del día y sin la mínima intención de ocultarlas o al menos disfrazarlas en nombre de algún supuesto valor. Y aunque esto parecería ser novedoso, no lo es. Casi dos siglos atrás los discursos genocidas contra el pueblo charrúa, pero no sólo, también eran bastante explícitos. Quizás eran menos difundidos por las limitaciones tecnológicas de la época.
Un país sin indios
Como relata la historia, Uruguay se considera un Estado “tapón” que promovió Inglaterra para evitar ser excluida de la región ante el avance de Brasil y Argentina, y los otros imperios europeos que respaldaban su desarrollo. Y así, en esta “tierra sin pueblo”, en un “país sin indios”, se fundó la República Oriental del Uruguay. Un enclave portuario para el libre tránsito de mercaderías y de divisas.
La persecución y masacre del pueblo charrúa, quedó registrada y documentada en numerosas cartas y misivas compartidas entre los principales cabecillas de la época al mando de las fuerzas de exterminio, algunas de las cuales han sido recopiladas por las comunidades charrúa que hoy luchan por la reivindicación histórica, y presente, de su pueblo. Rivera, Ellauri, Rondeau, Obes, son algunos de los nombres patricios asociados al genocidio charrúa y que resuenan hasta hoy. (0)
Poniéndole nombre al exterminio
Genocidio es un término que aparece mencionado por primera vez en el libro escrito en 1944 por Raphael Lemkin (1). Este concepto intentaba describir lo que estaban llevando a cabo los nazis de la Alemania de la Segunda Guerra contra la población judía, y lo que padeció previamente la población armenia. En ese intento por nombrar lo que hasta el momento no tenía nombre, unió dos conceptos que combinan el término griego genos (referido a ‘raza’ o ‘tribu’) y cidio (que viene del latín y significa ‘matar’).
Así por primera vez se masificó este concepto, que fue tomado por la ONU dos años después y reconocido como un crimen de derecho internacional. “El genocidio es una negación del derecho de existencia a grupos humanos enteros, de la misma manera que el homicidio es la negación a un individuo humano del derecho a vivir: tal negación del derecho a la existencia conmueve la conciencia humana, causa una gran pérdida a la humanidad en el aspecto cultural y otras contribuciones representadas por estos grupos humanos” (2). Y prosigue: “Muchos ejemplos de tales crímenes de genocidio han ocurrido cuando grupos raciales, religiosos y políticos han sido destruidos parcial o totalmente”.
Las cosas por su nombre: fue genocidio
Quizás 80 años de discusión no hayan sido suficientes para que los distintos gobiernos del amplio espectro político que comandaron, y comandan, este país tuvieran tiempo de sentarse a leer estas resoluciones, y se comprometiaran a revisar la historia de la creación de su propio Estado.
La “Suiza de América” fue durante décadas retratada como una réplica de las ciudades europeas, con aspiraciones a figurar y aparentar algo que nunca fue. Porque este país fue creado gracias a la manipulación, traición, despojo, esclavización, abusos y secuestros contra un pueblo y una cultura que habitaba el territorio oriental. Y ese pueblo, era el pueblo charrúa (3).
En 1831, esa sumatoria de acciones crueles e inhumanas comandadas por el entonces presidente Fructuoso Rivera contra quienes previamente lo habían acompañado en la campaña por la independencia, fueron “coronadas” (4) por la llamada matanza de Salsipuedes. Allí los ejércitos del naciente Estado, empuñando las armas de los imperios europeos, avanzaron sin piedad. Centenares de personas fueron asesinadas a orillas del río. Las que lograron sobrevivir, mayoritariamente mujeres e infancias, fueron tomadas prisioneras, torturadas, vejadas, y trasladadas forzosamente hacia las ciudades donde fueron repartidas como esclavas entre las familias enriquecidas por la violencia. José Ellauri fue el encargado del reparto.
Las mujeres que lograron llegar hasta Montevideo, fueron retenidas en el cuartel de Dragones, en pleno barrio de la Aduana, donde muchos años después, ya en dictadura, funcionaría un espacio de detención y tortura clandestino.
Resistencia
El pueblo charrúa sigue habitando estas tierras. Aquellos que sobrevivieron a la fundación del Estado genocida lograron dejar una descendencia y preservar su cultura, que se confirma y reafirma en cada censo, en varias zonas del país, en los espacios de lucha y en la militancia por los derechos. El pueblo charrúa vive entre la mixtura uruguaya. La reconstrucción de su identidad, de su cosmovisión, de su órden político, económico y social, es un compromiso que las comunidades asumen, y que nosotros, desde este pequeño espacio, abrazamos y acompañamos.
¡Salsipuedes no se olvida!
Notas:
(0) https://www.instagram.com/p/DW9HoR3DjdL/?igsh=MTk5YmZ3N2RtcWdiZw==
- Lemkin, Raphael. Axis Rule in Occupied Europe: Laws of Occupation - Analysis of Government - Proposals for Redress. Washington, D.C.: Carnegie Endowment for International Peace, 1944.
- La Asamblea General de la ONU emitió la resolución 96 en la que dio estatus jurídico al genocidio.
- De acuerdo a los relatos de integrantes de comunidades charrúas actuales, otras poblaciones como minuanes, guenoas o bohanes se incorporaron a los charrúas para hacer frente a la colonización de sus territorios por parte de españoles y luego portugueses.
- La alusión es directa hacia el símbolo, que representa a los reinos europeos que vinieron a estas tierras para colonizarlas y someter a las poblaciones que opusieron resistencia.
Foto: Cuartel de Dragones / Voces Insurgentes
